Los origenes de las Fallas de Valencia

Las fallas de Valencia son un espejo que deforma y caricaturiza nuestra propia existencia.
Las fallas son auténticos monumentos formados por una o dos figuras gigantescas rodeadas por grupos de figuras más pequeñas, “ninots”. Las fallas principales llegan a alcanzar los veinte metros de altura, que se convierten en el eje central del monumento y representan el tema de la falla, el cual se explica en las escenas o grupos de “ninots” que las rodean.
Declaradas Fiestas de Interés Turístico Internacional, famosas en todo el mundo, nacieron del pueblo y fueron rechazadas, en un principio, por la burguesía y el clero. Tienen su origen en la costumbre de los artesanos que en el invierno encendían al anochecer candiles suspendidos en el “estai”, “parot” o “pelmodo”, similar a un largo candelabro con varios brazos. Al llegar el buen tiempo, la primavera, lo quemaban y los carpinteros, que durante todo el año habían estado trabajando en sus talleres, aprovechaban la llegada del buen tiempo para limpiar sus carpinterías sacando los tablones, tablillas y demás a la calle y apilándolas les prendían fuego. Con el tiempo, los vecinos comenzaron a apilar muebles y otros elementos viejos que ya no les servían en la casa. Esto se convirtió en una fiesta popular y lo que en un primer momento eran muebles poco a poco se llegó a representar mediante “ninots”, lo que provocó el disgusto de la burguesía y del clero (generalmente ironizaban sobre ellos).

La realización de una falla es larga y compleja: primero hay que realizar un boceto, después se realiza la maqueta a escala que visualiza en tres dimensiones el desarrollo de la idea y por último, la construcción y el montaje (primero la carpintería, luego el modelado y finalmente la pintura). Toda esta elaboración para presentar la obra gigantesca en la calle, en ocasiones presupuestada hasta en más de ciento veinte mil euros.
Lo encontré en Escuelai.

Escribe un comentario